Esto era una tarde noche cualquiera, a los pocos días de llegar a casa, que como yo ya tenía pupas por rascarme, mis amitos decidieron que era hora de que conociera a uno de los personajes que mas odiaré en mi vida... el veterinario!
Hacía frío, me metieron en un bolso con una toalla y subimos a un coche, yo iba encantado, pensaba que me iba a una casa mejor, yo pensaba :" ¿mejor? ¡imposible!. Pero cual fue mi sorpresa cuando llegamos a un sitio con mucha luz y que olía a... a miedo, aquello no pintaba bien.
Una enfermera muy graciosa a la que le diejeron que solo tenía un mes y medio, al verme dijo sorprendida : "Oh, it´s a baby!" .
Pues claro. Con mes y medio que esperaría encontrar, ¿un hipopótamo?, pero yo sabía que era el pañito caliente para liarme alguna, a todos nos gusta fantasear con enfermeras, aunque a mi me guste más fantasear con Popeye de enfermera (todavía no se deja pero todo llegará), pero aquello olía a timo.
Total que entramos donde una chica que no hizo más que tocarme los... y eso que aún no me habían salido, que era pequeño, pero que manía a quitarme pelitos del lomo y del hocico y encima de postre un pinchazo, vamos que salí de allí sin ganas de nada. Y mis amitos por más carantoñas que me hacían yo ni caso; estaba enfadado, y me seguía picando todo.
Y así sucedieron 3 días más donde me pinchaban algo para los picores, y el caso es que funcionó, cualquiera les aguantaba ahora a mis dueños teniendo que reconocer que tenían razón.
A partir de ahí mi vida fue plácida y llena de mimos y arrumacos y comida y ...
que se yo, todo lo que una cobaya como yo podía soñar.
Pero pronto empecé a aburrirme de estar solo, no tenía a quien olerle el pompis ni quitarle la lechuga o correr tras de él por la jaula...
Y entonces puse en práctica mi estrategía para exigir un compi de juegos ;)
jueves, 28 de octubre de 2010
miércoles, 27 de octubre de 2010
Este soy yo.
Hola
Este de aquí soy yo el día que llegué a casa.
No esque me fuera mal en la otra pero había ciertas diferencias: montones de niños babosos histéricos que no dejaban de golpear los cristales, chicas emocionadas por lo monisímos que eramos, y para colmo yo era de los más pequeños y me caneaban de vez en cuando mis compis de jaula, así terminé con el bonito recuerdo que tengo de ellos en mi oreja. Pero bueno eso no era lo peor, lo peor era que recuerdo que me picaba todo y estaba irritable a más no poder...
Ese día unas manos aparecíeron del cielo y me señalaron con un dedo, acto seguido salí volando por los aire suspendido en algo mullido y calentito con cierto olor a sudory terminé con mi culillo en una caja de cartón donde unos cuantos ojos asomaban por los agujeros, a mi aquello no me terminó de agradar, pero al ver que había comida para mi solo, la cosa se fue animando...
Y entonces llegué a mi nueva casa, la cosa prometía, me dejaban toda la comida que quería, nadie me zurraba, me daban mimos, comía cacas alegremente.... el paraíso.
Pero a mí me seguía picando algo...
Y surgió la cosa!! Mi dueña, que es poco cansina ella cuando quiere, no paraba de mirarme y mirarme y decir que estaba malito que tenía costras y así fue como a los dos días conocí el que pronto sería uno de los sitios mas odiados por mi: el veterinario.
Pero eso lo contaré otro día ....
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