domingo, 6 de febrero de 2011

Esa extraña experiencia llamada... El baño!!!





¡Hola amigos! 

La última vez que hablamos fue hace bastante, pero en éste periodo de tiempo me han pasado muchas cosas, ahora tengo la voz más aguda, siento que peso menos, me cosieron hilitos en ciertas partes de mi cuerpo y me han tenido mareado de aquí para allá, además he tenido problemas de pareja con Popeye...  esque estaba en la edad del pavo... y claro eso trajo sus problemillas... ademas para los dos.

Pero eso lo cuento otro día. ¿Por dónde iba? ¡Ah! sí... el baño.

Aquí teneis la sala de tortura que según ellos, llaman baño.
Que lo escriban con "b" es sólo una inteligente manera de cambiar de lado la letra "d" , por que si no ya me direis quien se metería en el "daño" ... nadie!!

Lo primero he de decir que nos meten ahí en contra de nuestra voluntad y no solo eso, esque además solo nos lo hacen a nosotros, yo no entiendo por que papá no pasa cuando huele como nosotros, es injusto! debe de ser por el tamaño, cómo con nosotros pueden por ser pequeñajos... 

En el baño nos ponen en una cosa fría y que patina mucho, para que no podamos escaparnos, aunque Popeye después de golpearse repetidamente los dientes al caer contra esta superficie, por tratar de escapar corriendo, nos pusieron una cosa blandita llamada goma, que hace que no patinemos, a ver cuando nos ponen una rampita para que salgamos... 

Cuando estamos en la bañera (la superficie blanca y fría) algo de color transparente que huele como a tubería empieza a acercarse a nosotros, en ese momento Popeye empieza a intentar subirse encima mío y a correr por el fondo de la llamada bañera, todavía no ha entendido que no vale de nada. Aunque he de reconocer que todo lo que tiene de tonto lo tiene de tenaz y perseverante, la última vez trataba de llegar al borde saltando, pero cuando se daba con la cabeza en el borde no conceguía mas que asustarse más y de la que caía, encima me empujaba a mi.

Yo por mi parte cuando veo que el agua empieza a tocarme la barriga, comienzo a chillar, por que por alguna razón que no entiendo el agua no sube más.
Pero ahí no pasa todavía nada malo, lo peor es cuando sacan esa cosa viscosa que llaman jabón... mamá se entusiama diciendo que vamos a oler a platánito... que manía...que nos gusta oler a caca!!
Pero ella no atiende a razones y se dedica a restregarnoslo por todos lados, lo único divertido del baño es ver los pelos que se le quedan a Popeye, y lo grandes que se le ven las orejotas cuando tiene el pelo mojado,aunque ahora que lo pienso, si a él se le ve así a mi se me debe de ver parecido...mmm  ...

Después de darnos con ese tal jabón nos meten debajo de una cosa curva llamada grifo que echa ese agua tranparente a chorro, ains! que angustia más grande, ahí si que lo pasamos mal, y por supuesto nos movemos y pataleamos por que no estamos dispuestos a dejar que nos lo hagan!

Acto seguido, nos meten en una toalla y nos enroscan como si fueramos rollitos de primavera y empiezan a frotarnos arriba y abajo, Popeye empieza a dar patadas de Kun-fú y a llorar , bueno más bien chilla, a mi me recuerda a Jackie Chan la verdad. 
Yo después de tanto he descubierto que si te estas quietecito mola, es un agradable masajeo.



Y ahora viene mi parte favorita, el aire calentín!!  Ah, esta parte si que tardé poco en acostumbrarme. 
Como podeis ver Popeye usa la técnica del "ójala que no me vean" lo único que el pobre no sabe sumar y no sabe que somos sólo dos, así que pronto le encuentran y pasa al secado, del cual huye tratando de tirarse de dónde este de cabeza, que pesado es!! a ver cuando aprende que eso no es bueno... que yo ya lo hice y no sacas nada en claro salvo un dolor de cabeza soberano... y que te sequen!!  

Así que así pasan nuestras peripecias en eso llamado baño que nos tocaría mucho menos si no fuera por esa manía que tiene Popeye de hacer pis en el tubito del chiqui-park y a la vez que da saltitos, y así nos pinta el pelo, que acabamos llenos de pis y nos toca baño... y luego se queja! la de cosas que estoy pasando yo por culpa del enano orejudo este.








Aquí estoy yo diciendole a Popeye que se deje hacer que vamos a terminar antes que si se está todo el rato incordiando.
Luego nos dan mimitos y nos pasan una cosa que hace masajitos llamada peine.



miércoles, 1 de diciembre de 2010

¡Tenemos hambre!

Hola amigos.

Os voy a explicar la táctica que usaba cuando teníamos hambre, pero sobretodo yo, por que por aquel entonces yo comía como una lima y Popeye más bien poquillo, cosa que ha ido cambiando con el tiempo.





La cosa era fácil, yo me acercaba a Popeye y le decía:

- "Popeye, macho, como tu eres el llorón y el pequeñajo si chillas nos van a dar lechuga fijo. Ya he descubierto que eres la debilidad de los papis cuando lloriqueas así que ... cuando yo haga el "rey león" ya sabes lo que te toca".

Así que yo me ponía en el borde del comedero con las patitas de delante (como si fuera el rey león, de ahí le viene el nombre) y miraba a Popeye como señal, y aquello era apoteósico... ¡madre mía como puede chillar tanto una cosa tan pequeña! pero funcionaba...y mis papis salían zumbando a por lechuga, tomates, pepinos... lo que fuera con tal de que el otro se cayara, por que a todo esto, no lo he dicho, pero siempre hemos sido "polizones" jejeje.

¡Qué gran equipo formábamos! Sólo tenía que hacer mi pose de rey león para que Popeye empezará a chillar como si le estuvieran haciendo alguna barrabasada, ains, por fin encontrábamos una manera de colaborar en algo.

Más tarde evolucionó la cosa, y después de que le dijera a Popeye:

- "Mira Popeye, bolsas de plástico, bueeeenas. Eso significa, comida, ¿entiendes?".

Y sí que entendió sí, que no había bolsa que no sonara, de lo que fuera, que no fuera reclamada por Popeye, daba igual lo que trajera dentro, seguro que se podía comer. Lo malo fue cuando aprendió que también nos quitaban nuestro bien más preciado en bolsas de plástico, ¡nuestras cacas!.
Sí, nos las quitaban todos los días, con la excusa de que olían, ¡bah! menuda tontería, yo creo que se vengaban por que Popeye se pasaba de chillón y yo de exigente. El caso es que nos enfadábamos con mama o papa cada vez que nos las quitaban... ¡tenían que saber que no nos gustaba! pero me temo que eso era batalla perdida, todavía a día de hoy no hemos hecho progresos en ese campo, Popeye insiste, yo he optado por dejarlo, me dedico a comer rapidamente lechuga, para tener más :)




Aquí nos teneis en busca de las cacas perdidas, pero nada, no había manera.
Al tiempo que esto pasaba Popeye crecía, aunque era muuy despacito; con lo rápido que crecí yo. 

Pero pobre de él aún no sabía lo peor de todo, él que se pensaba que todo era alegría y heno y cacas... no sabía lo que era aquella jaula fría y blanca que de repente se llenaba de agua, calentita sí, pero agua.
Pero eso lo contaré otro día por que merece un apartado aparte.
Próximo capítulo, "el baño".

Compi nuevo, casa nueva.

Aquí teneis el problema que no pensamos cuando hicimos el gran agujero desde la parte de arriba del duplex a la de abajo... el espacio.
Somo cobayas no podeis pretender que pensáramos en todo, imposible.


Así que nos encontramos con un problema de espacio, que por suerte para nosotros nuestros papis humanos solucionaron rápidamente, mal debieron de vernos para comprar la casa que vereis a continuación.

Que suerte, al final Popeye, el orejotas, en vez de un pan bajo el brazo, había traído una jaula bajo las orejas...
¡Y qué pedazo de casa! Tenemos de todo, tronquito comestible, zona habilitada para heno, otra para cacas... bueno ésta última la verdad que es toda la caja entera, aunque por alguna razón que no comprendo Popeye se empeñe en hacer cacas en montoncitos, tal vez tenga alma de artista y pretende hacer algun tipo de escultura con ella, no lo sé... algún día debería de preguntarle antes de que se las comiera.
Ésta es la super casa que teníamos, Popeye está en el tronco, por eso no se le ve, era tan cagón que sólo salía a comer corriendo , por si acaso, y a atusarse, que cualquiera se pone a dar vueltas en ese tronco...


Cómo Popeye aún era pequeñajo, ésta casa nos iba la mar de bien, él estaba todo el día metido en el tronco y yo me dedicaba a hacer túneles en las mostañas de heno; túneles que cuando no había nadie en el salón , eran hundidos por el orejotas de Popeye que le encanta saltar encima del heno, vamos que ni en eso nos poníamos de acuerdo.


En lo único que nos poníamos de acuerdo era a la hora de pedir la cena o la comida. Usábamos una técnica especial, bueno más bien usaba la técnica de Popeye, su especialidad. Ahora os cuento   :)

sábado, 6 de noviembre de 2010

¡Popeye ha llegado!



Pues aquí teneis al orejillas que me trajerón, miedoso por naturaleza y chillón por oficio.
Bueno menos daba una piedra, la verdad, así que decidí que sería bueno hacer amistad cuanto antes.
Yo le perseguía quería olerlo por todos sitios, por que tenía que asegurarme de que era chico, por que si era chica ... la cosa cambiaba! sería un linda rubia de angelicales orejillas, pero no! era un chico rubio de parabólicas orejotas.
Pero por otro lado tenía su gracia la verdad. La primera noche mi mamá y mi papá humanos decidieron que lo mismo yo era muy borrico con Popeye y nos hicieron dormir en un duplex que nos habia echo mamá durante toda la larga tarde... No sé por que tanto empeño en ella, yo sabía que no iba a durar ni un telediario, pero se la veía tan entusiasmada que ... 
así que nos hicieron un duplex que terminamos echando abajo entre Popeye y yo, el desde arriba y yo desde abajo.

Oye, el agujero nos quedó de maravilla, a mitad de la noche saltó Popeye por el agujero y bajó a mi piso, yo no se como no se mató por que era una señora caída? Debió de planear con las orejillas, si no no me lo explico.

Aquí os pongo la situación y los planos, más tarde vino... ¡La gran evasión!


 

De cómo conseguí un nuevo compi de aventuras


Pues aquí estoy de nuevo... tirado sobre mi heno esperando que mis dueños se den cuenta de que... me aburro solo!. Quiero tener un amiguito, empieza el buen tiempo y es aburrido estar solo en esta jaula tan pequeña.
Así que pasé a la táctica niño mal criado, a todo le ponía morros, mordisqueba sus dedos, chillaba si me cogían, me irritaba si querían jugar conmigo...
¡A ver si lo pillaban de una vez! 
Y luego tocó la sesión de caritas tristes... ¡Cuán deprimido estaba! ¡Qué solito me sentía!

Hasta que un dia soleado de Junio llegó algo nuevo a casa metido en una cajita como la mía...algo olía a conocido dentro, y lo mejor de ese olor era que también olía a ... caca! un amigo con el que compartir cacas y pirus! por fin me habían echo caso.
Estaba como loco por ver a mi nuevo amigo, ¿Cómo sería? ¿será gracioso? ... tenía tantas ganas de conocerle que mordía los barrotes de mi jaula por no hacer otra cosa....

Y entonces me sacaron de la jaula me pusieron en una mantita en el suelo y me enseñaron a mi compi...



Sí, yo puse la misma cara, lo se.
¿Eso es lo que habeis traido?
Pero, pero, pero... estais seguros de que eso es una cobaya de verdad? 
No os habrán vendido una rata o un peluche? ¿Cómo pretendeis que juego con esto? Si no veis lo pequeñajo que es?¿Y por que tiene esas orejas?
Aquí me podeis ver inspeccionando la mercancía, por otro lado defectuosa seguro, o por lo menos errónea en el tamaño del pedido.
El caso es que aquella cosa orejuda pasó a llamarse Popeye y él pasó a darme dolores de cabeza con sus constantes miedos, ahora empezaba a entender a mi papi humano... :)


jueves, 28 de octubre de 2010

El veterinario, ese gran desconocido... sólo el primer día...

Esto era una tarde noche cualquiera, a los pocos días de llegar a casa, que como yo ya tenía pupas por rascarme, mis amitos decidieron que era hora de que conociera a uno de los personajes que mas odiaré en mi vida... el veterinario!

Hacía frío, me metieron en un bolso con una toalla y subimos a un coche, yo iba encantado, pensaba que me iba a una casa mejor, yo pensaba :" ¿mejor? ¡imposible!. Pero cual fue mi sorpresa cuando llegamos a un sitio con mucha luz y que olía a...  a miedo, aquello no pintaba bien.

Una enfermera muy graciosa a la que le diejeron que solo tenía un mes y medio, al verme dijo sorprendida : "Oh, it´s a baby!" .
Pues claro. Con mes y medio que esperaría encontrar, ¿un hipopótamo?, pero yo sabía que era el pañito caliente para liarme alguna, a todos nos gusta fantasear con enfermeras, aunque a mi me guste más fantasear con Popeye de enfermera (todavía no se deja pero todo llegará), pero aquello olía a timo.

Total que entramos donde una chica que no hizo más que tocarme los... y eso que aún no  me habían salido, que era pequeño, pero que manía a quitarme pelitos del lomo y del hocico y encima de postre un pinchazo, vamos que salí de allí sin ganas de nada. Y mis amitos por más carantoñas que me hacían yo ni caso; estaba enfadado, y me seguía picando todo.

Y así sucedieron 3 días más donde me pinchaban algo para los picores, y el caso es que funcionó, cualquiera les aguantaba ahora a mis dueños teniendo que reconocer que tenían razón.

A partir de ahí mi vida fue plácida y llena de mimos y arrumacos y comida y ...
que se yo, todo lo que una cobaya como yo podía soñar.
Pero pronto empecé a aburrirme de estar solo, no tenía a quien olerle el pompis ni quitarle la lechuga o correr tras de él por la jaula...
Y entonces puse en práctica mi estrategía para exigir un compi de juegos  ;)

miércoles, 27 de octubre de 2010

Este soy yo.







Hola

Este de aquí soy yo el día que llegué a casa.
No esque me fuera mal en la otra pero había ciertas diferencias: montones de niños babosos histéricos que no dejaban de golpear los cristales, chicas emocionadas por lo monisímos que eramos, y para colmo yo era de los más pequeños y me caneaban de vez en cuando mis compis de jaula, así terminé con el bonito recuerdo que tengo de ellos en mi oreja. Pero bueno eso no era lo peor, lo peor era que recuerdo que me picaba todo y estaba irritable a más no poder...

Ese día unas manos aparecíeron del cielo y me señalaron con un dedo, acto seguido salí volando por los aire suspendido en algo mullido y calentito con cierto olor a sudory terminé con mi culillo en una caja de cartón donde unos cuantos ojos asomaban por los agujeros, a mi aquello no me terminó de agradar, pero al ver que había comida para mi solo, la cosa se fue animando...

Y entonces llegué a mi nueva casa, la cosa prometía, me dejaban toda la comida que quería, nadie me zurraba, me daban mimos, comía cacas alegremente.... el paraíso.
Pero a mí me seguía picando algo... 

Y surgió la cosa!! Mi dueña, que es poco cansina ella cuando quiere, no paraba de mirarme y mirarme y decir que estaba malito que tenía costras y así fue como a los dos días conocí el que pronto sería uno de los sitios mas odiados por mi: el veterinario.

Pero eso lo contaré otro día ....