Aquí teneis el problema que no pensamos cuando hicimos el gran agujero desde la parte de arriba del duplex a la de abajo... el espacio.
Somo cobayas no podeis pretender que pensáramos en todo, imposible.
Así que nos encontramos con un problema de espacio, que por suerte para nosotros nuestros papis humanos solucionaron rápidamente, mal debieron de vernos para comprar la casa que vereis a continuación.
Que suerte, al final Popeye, el orejotas, en vez de un pan bajo el brazo, había traído una jaula bajo las orejas...
¡Y qué pedazo de casa! Tenemos de todo, tronquito comestible, zona habilitada para heno, otra para cacas... bueno ésta última la verdad que es toda la caja entera, aunque por alguna razón que no comprendo Popeye se empeñe en hacer cacas en montoncitos, tal vez tenga alma de artista y pretende hacer algun tipo de escultura con ella, no lo sé... algún día debería de preguntarle antes de que se las comiera.
Ésta es la super casa que teníamos, Popeye está en el tronco, por eso no se le ve, era tan cagón que sólo salía a comer corriendo , por si acaso, y a atusarse, que cualquiera se pone a dar vueltas en ese tronco...
Cómo Popeye aún era pequeñajo, ésta casa nos iba la mar de bien, él estaba todo el día metido en el tronco y yo me dedicaba a hacer túneles en las mostañas de heno; túneles que cuando no había nadie en el salón , eran hundidos por el orejotas de Popeye que le encanta saltar encima del heno, vamos que ni en eso nos poníamos de acuerdo.
En lo único que nos poníamos de acuerdo era a la hora de pedir la cena o la comida. Usábamos una técnica especial, bueno más bien usaba la técnica de Popeye, su especialidad. Ahora os cuento :)


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