sábado, 6 de noviembre de 2010

De cómo conseguí un nuevo compi de aventuras


Pues aquí estoy de nuevo... tirado sobre mi heno esperando que mis dueños se den cuenta de que... me aburro solo!. Quiero tener un amiguito, empieza el buen tiempo y es aburrido estar solo en esta jaula tan pequeña.
Así que pasé a la táctica niño mal criado, a todo le ponía morros, mordisqueba sus dedos, chillaba si me cogían, me irritaba si querían jugar conmigo...
¡A ver si lo pillaban de una vez! 
Y luego tocó la sesión de caritas tristes... ¡Cuán deprimido estaba! ¡Qué solito me sentía!

Hasta que un dia soleado de Junio llegó algo nuevo a casa metido en una cajita como la mía...algo olía a conocido dentro, y lo mejor de ese olor era que también olía a ... caca! un amigo con el que compartir cacas y pirus! por fin me habían echo caso.
Estaba como loco por ver a mi nuevo amigo, ¿Cómo sería? ¿será gracioso? ... tenía tantas ganas de conocerle que mordía los barrotes de mi jaula por no hacer otra cosa....

Y entonces me sacaron de la jaula me pusieron en una mantita en el suelo y me enseñaron a mi compi...



Sí, yo puse la misma cara, lo se.
¿Eso es lo que habeis traido?
Pero, pero, pero... estais seguros de que eso es una cobaya de verdad? 
No os habrán vendido una rata o un peluche? ¿Cómo pretendeis que juego con esto? Si no veis lo pequeñajo que es?¿Y por que tiene esas orejas?
Aquí me podeis ver inspeccionando la mercancía, por otro lado defectuosa seguro, o por lo menos errónea en el tamaño del pedido.
El caso es que aquella cosa orejuda pasó a llamarse Popeye y él pasó a darme dolores de cabeza con sus constantes miedos, ahora empezaba a entender a mi papi humano... :)


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