Esto era una tarde noche cualquiera, a los pocos días de llegar a casa, que como yo ya tenía pupas por rascarme, mis amitos decidieron que era hora de que conociera a uno de los personajes que mas odiaré en mi vida... el veterinario!
Hacía frío, me metieron en un bolso con una toalla y subimos a un coche, yo iba encantado, pensaba que me iba a una casa mejor, yo pensaba :" ¿mejor? ¡imposible!. Pero cual fue mi sorpresa cuando llegamos a un sitio con mucha luz y que olía a... a miedo, aquello no pintaba bien.
Una enfermera muy graciosa a la que le diejeron que solo tenía un mes y medio, al verme dijo sorprendida : "Oh, it´s a baby!" .
Pues claro. Con mes y medio que esperaría encontrar, ¿un hipopótamo?, pero yo sabía que era el pañito caliente para liarme alguna, a todos nos gusta fantasear con enfermeras, aunque a mi me guste más fantasear con Popeye de enfermera (todavía no se deja pero todo llegará), pero aquello olía a timo.
Total que entramos donde una chica que no hizo más que tocarme los... y eso que aún no me habían salido, que era pequeño, pero que manía a quitarme pelitos del lomo y del hocico y encima de postre un pinchazo, vamos que salí de allí sin ganas de nada. Y mis amitos por más carantoñas que me hacían yo ni caso; estaba enfadado, y me seguía picando todo.
Y así sucedieron 3 días más donde me pinchaban algo para los picores, y el caso es que funcionó, cualquiera les aguantaba ahora a mis dueños teniendo que reconocer que tenían razón.
A partir de ahí mi vida fue plácida y llena de mimos y arrumacos y comida y ...
que se yo, todo lo que una cobaya como yo podía soñar.
Pero pronto empecé a aburrirme de estar solo, no tenía a quien olerle el pompis ni quitarle la lechuga o correr tras de él por la jaula...
Y entonces puse en práctica mi estrategía para exigir un compi de juegos ;)
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